
Pues ya he instalado y probado la beta Google Chrome.
Hace gala a lo que se publicita de ella, ya que se instala en tres minutos. Es intuitivo, sencillo, configurable (menos la barra azulina esa al estilo Windows Vista de la ventana activa y sólo es una opinión personal), minimalista. Lo hace idóneo para el usuario de hoy que suele prescindir de largas listas de menús desplegables y herramientas que no entiende y que lo único que quiere es navegar a su gusto. Lo más atractivo parece ser el estilo de su pestana de más visitados o dicho de otra manera, un machihembrado de Favoritos e Historial.
Ya en plan friki, cabe mencionar que clicando con el botón derecho sobre la barra de ventana activa, se despliega un menú con la opción “Administración de tareas” donde puedes cerrar los procesos (en este caso pestañas abiertas). En la parte baja la ventana hay un link que dice “Estadísticas”.
Clic sobre él y ¡alehop! Se nos abre una nueva ventana en el navegador que nos indicará el consumo de memoria del navegador y nos lo comparará con cualquier otro navegador que tengamos abierto en ese momento. No sé por qué, pero no he podido evitar recordar los misiles nucleares de los hindús y pakistaníes y sus pruebas nucleares en un comentario de Quim Monzó sobre que parecía una competición entre ellos respecto a ver quién la tenía más larga.
De cualquier forma no creo que por esto, El Innombrable pierda dinero al vender hoy en día sus sistemas operativos en los nuevos PC si su navegador va en ellos.
Los usuarios de Linux (ya que Chrome no está disponible aún para GNU/Linux) dudo que salten de Firefox.
Los de Mac tienen Safari y están acostumbrados a él y siempre podrán probar.
Así que le doy la bienvenida a Chrome y espero y le auguro una fructífera andadura. De todas formas seguiré investigando.
