
Capítulo II.
Esperar el avión y el vuelo. O de como Mallorca es un “biergarten” ambulante.
A lo mejor y creo que desde ahora lo he pensado mejor y lo haré por temas (aún no lo sé bien), porque creyendo que tendría wi-fi en los hoteles pensaba postear diariamente, pero fue que no. Y ahora una vez de vuelta, después de un mes por no tener tiempo me pongo ahora. Procuraré mantener el blog más regularmente, siempre que me puedea dedicar a ello. Ya veremos. Intento simplemente que os sirva como guía de viaje, entre otras cosas y alguna risa que pueda generar.
Típico vuelo de par de horas al que estamos acostumbrados. Sólo una pega: resulta que como soy fumador, llego dos horas antes pero no se puede fumar en el aeropuerto al ser un “espai lliure de fums”, pero por lo visto sólo para el que no sea alemán (van dos), y espero el vuelo otra hora más (van tres). Así que me digo,"me voy a fumar un cigarrillo a una zona de fumadores”, como fumador consecuente desde muchos años antes que existiera la nueva ley y la caza de brujas actual. Al fumador que pasa de todo, por mí le pueden recetar el medicamento que veréis en la foto. Estoy en la última puerta de la terminal “D”. Busco, pregunto y me dicen que la zona de fumadores más próxima está al final de la terminal “C”, o sea en “ca na pxxx”. Así que voy allá y tras andar más de un kilómetro por pasillos (no exagero), mis pies no pueden dar crédito de lo que ven.
Llego a una terminal enorme llena de gente (no como el simple pasillo de la mía), decorada como si fuera un castillo medieval y casas típicas mallorquinas, muchas tiendas de souvenirs y unos enooorrrrmes bares al más puro estilo “biergarten del Arenal y repleto de teutones con sus correspondientes jarras de cerveza en la mano y barriles de cerveza amontonados por todos lados (el “último” trago antes de montar en el avión, vamos). Entre tanta gente no atiné a encontrar la zona de fumadores y me volví, más kilómetros y una hora más, (van cuatro pero eso sí, ellos pueden fumar y en su propia terminal). El vuelo fue realmente suave aún habiendo algunas zonas de turbulencia y hay que felicitar al comandante porque tanto despegue como aterrizaje ni se notaron (lo dice uno que ha cogido muchos vuelos), Siendo el mismo que nos trajo de vuelta con idénticos resultados. Todo un “pofesioná” que también a la vuelta nos comunicó que España había ganado la Eurocopa, pero del fútbol ya hablaremos. Dos horas más y van seis sin fumar. Llegar a Orly, fue como un bálsamo. No es como aquí. Es como llegar al aeropuerto de Alicante, bajas del avión y mientras esperas que salgan las maletas, sales fuera te fumas un cigarrillo y vuelves a entrar tranquilamente, o sea que la seguridad en las llegadas, aquí está llevada a un nivel extremo y más si lo comparamos con Orly, un aeropuerto de con más tráfico internacional desde mucho antes que Son Sant Joan. Ahora en serio sobre lo del tabaco, tengo que decir que muchas veces he estado sin fumar mucho más tiempo, por lo que sea y nunca he sido de los que me he subido a las paredes (me aguanto y punto), no como otros que sí he visto y me han llegado a crear vergüenza ajena.
Esperar el avión y el vuelo. O de como Mallorca es un “biergarten” ambulante.
A lo mejor y creo que desde ahora lo he pensado mejor y lo haré por temas (aún no lo sé bien), porque creyendo que tendría wi-fi en los hoteles pensaba postear diariamente, pero fue que no. Y ahora una vez de vuelta, después de un mes por no tener tiempo me pongo ahora. Procuraré mantener el blog más regularmente, siempre que me puedea dedicar a ello. Ya veremos. Intento simplemente que os sirva como guía de viaje, entre otras cosas y alguna risa que pueda generar.
Típico vuelo de par de horas al que estamos acostumbrados. Sólo una pega: resulta que como soy fumador, llego dos horas antes pero no se puede fumar en el aeropuerto al ser un “espai lliure de fums”, pero por lo visto sólo para el que no sea alemán (van dos), y espero el vuelo otra hora más (van tres). Así que me digo,"me voy a fumar un cigarrillo a una zona de fumadores”, como fumador consecuente desde muchos años antes que existiera la nueva ley y la caza de brujas actual. Al fumador que pasa de todo, por mí le pueden recetar el medicamento que veréis en la foto. Estoy en la última puerta de la terminal “D”. Busco, pregunto y me dicen que la zona de fumadores más próxima está al final de la terminal “C”, o sea en “ca na pxxx”. Así que voy allá y tras andar más de un kilómetro por pasillos (no exagero), mis pies no pueden dar crédito de lo que ven.
Llego a una terminal enorme llena de gente (no como el simple pasillo de la mía), decorada como si fuera un castillo medieval y casas típicas mallorquinas, muchas tiendas de souvenirs y unos enooorrrrmes bares al más puro estilo “biergarten del Arenal y repleto de teutones con sus correspondientes jarras de cerveza en la mano y barriles de cerveza amontonados por todos lados (el “último” trago antes de montar en el avión, vamos). Entre tanta gente no atiné a encontrar la zona de fumadores y me volví, más kilómetros y una hora más, (van cuatro pero eso sí, ellos pueden fumar y en su propia terminal). El vuelo fue realmente suave aún habiendo algunas zonas de turbulencia y hay que felicitar al comandante porque tanto despegue como aterrizaje ni se notaron (lo dice uno que ha cogido muchos vuelos), Siendo el mismo que nos trajo de vuelta con idénticos resultados. Todo un “pofesioná” que también a la vuelta nos comunicó que España había ganado la Eurocopa, pero del fútbol ya hablaremos. Dos horas más y van seis sin fumar. Llegar a Orly, fue como un bálsamo. No es como aquí. Es como llegar al aeropuerto de Alicante, bajas del avión y mientras esperas que salgan las maletas, sales fuera te fumas un cigarrillo y vuelves a entrar tranquilamente, o sea que la seguridad en las llegadas, aquí está llevada a un nivel extremo y más si lo comparamos con Orly, un aeropuerto de con más tráfico internacional desde mucho antes que Son Sant Joan. Ahora en serio sobre lo del tabaco, tengo que decir que muchas veces he estado sin fumar mucho más tiempo, por lo que sea y nunca he sido de los que me he subido a las paredes (me aguanto y punto), no como otros que sí he visto y me han llegado a crear vergüenza ajena.
Por cierto, Tolo, gracias por la bienvenida.
